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El extremo encanto de Eloísa Maturén

Maturén

La periodista, bailarina y actriz radicada actualmente en Los Ángeles, aborda otras áreas del arte, se reinventa y toma lo mejor de la vida tras su ruptura con el director Gustavo Dudamel. En una entrevista exclusiva para ETIQUETA queda al descubierto

Escribe JOTA ERRE – @jotaerremedios

Fotografía GUSTAVO LAGARDE – RAM MARTÍNEZ

Vestuario MARÍA FERNANDA PULGAR – @labdemodamfp

Es septiembre de 2014, Eloísa se hace sentir y ella lo sabe. Con desparpajo sonríe, saluda, es afable, ​festeja con entusiasmo y se convierte en la reina de la noche. En su mano,  una copa con la que celebra un proyecto cinematográfico al que dedicó muchos años de su vida en la dirección ejecutiva y es justamente el filme más taquillero del momento en Venezuela: la película Libertador de Alberto Arvelo.

Hay muchos motivos para celebrar y llegan a Caracas dos amigos actores que viven en Los Ángeles, quienes participaron en el proyecto. El escenario, la terraza de un bello apartamento capitalino con decoración minimalista, algo raído por el tiempo.

Sus amigos más cercanos, con discreta complicidad, reponen su bebida y ella con emoción exclama: “¡Muchachos, mañana seguimos celebrando, tengo una selección buenísima de música bailable”. Sus labios, siempre carmesí, burbujean…

En ese momento Eloísa no imaginaba el camino de nuevos retos, logros emociones y rupturas que la vida le deparaba.

Cambio de set

Maturén

Avanza el 2017 y Eloísa, ahora residenciada en Los Ángeles, atiende puntualmente a las 8:00 a.m. la cita prevista para la entrevista con ETIQUETA vía skype. Despide a su pequeño Martín, quien se alista para el colegio y la pantalla del computador tiembla, literalmente.

Sus más allegados la comparan con un huracán y al parecer, su pequeño ha heredado el vigor y la energía de esta polifacética mujer venezolana de 37 años, la bailarina, periodista y empresaria cultural, quien ahora reorienta su carrera hacia la actuación.

Siempre en sus entrevistas destaca la influencia en su vida  de su abuela Irma Bonola, una bailarina de teatro, quien la crió desde niña, conocida artísticamente como “Irma Buenola”, que arribará  próximamente a sus 97 años.

Eloísa considera que su carrera artística, tiene un antes y un después, tras​ su participación en la cinta “Liz en septiembre” de Fina Torres, que aborda temas controversiales como la eutanasia y la homosexualidad femenina.

Actualmente, a la par de su formación en prestigiosas escuelas de actuación de Los Ángeles, participa como actriz y gerente de The Little Room Collective, compañía teatral que busca mostrar lo mejor del teatro iberoamericano en norteamérica.

Uno de los montajes recientes fue la versión teatral anglo de A 2,50 la Cuba Libre, escrita por el venezolano Ibrahim Guerra que se presenta en West Hollywood bajo la dirección de Luis Fernández. La obra narra las vicisitudes de un grupo de cabareteras donde la barra del botiquín se convierte en el palco para el público asistente, donde Eloísa personifica a Delicius

 “Ha sido todo un éxito la ‘Cuba Libre’ acá en Los Ángeles. A pesar de que es una ciudad donde levantas una piedra y salen diez actores, el tema teatral no está muy desarrollado, la gente se enfoca más en cine y en televisión. La ‘Cuba Libre’ funciona muy bien, porque más que una obra de teatro es como un performance, llegas y te sientes como parte del bar y a la gente aquí en Los Ángeles le atrae mucho eso”.

-¿Qué es lo que define tu personaje en ese performance?

-Mi personaje se llama Delicious y es una mujer que siempre ha sido un poco la reina de las fiestas, la que llega y para el tráfico. Es un personaje muy difícil, los otros se acercan hacia la comedia, pero este es un drama total. Ella está metida en ese mundo en el que el hombre la acaba de dejar y le acaban de dar una noticia terrible.

Ha sido maravilloso porque la ‘Cuba Libre’ requiere de mucha improvisación. Me acompañan Luis Fernández (en el personaje que en Venezuela se llama ‘La Caimana’), Sindy Lazo, Verónica Osorio y la actriz mejicana Claudia de Vasco. En esta versión, se añade la problemática migratoria en la vida de estas mujeres, tema que para la audiencia de acá resulta muy atractivo.

Cumpleaños entre farolitos y amigos

-Recientemente estuviste de cumpleaños, ¿qué hiciste ese día?

– Acá  hay un museo aquí que se llama  LACMAC y en la parte de afuera  tiene una exposición preciosa. El autor utilizó todos los tipos de postes de luz que hay a lo largo de la ciudad y los colocó juntos. Desde que me mudé a Los Ángeles, hace tres años, tengo la tradición de ir a las 12 de la noche- del día anterior- para recibir mi cumpleaños allí. Este año fue muy bonito porque pude compartir también con George Harris,  uno de mis mejores amigos y vinieron amigos de toda la vida y pasamos allí las 12, entre farolitos.

 -En tu cuenta instagram  mencionabas acerca de un cumpleaños anterior,  que lo pasaste sola, ¿cómo fue eso?

– Fue justamente el cumpleaños del año pasado, para el cual teníamos organizada una fiesta para el 4 de febrero. Pero como lo recibo el día anterior, eran como las 10 de la noche empecé a llamar mis amigos y me dijeron que nos veíamos mañana. Me fui sola al Museo y llegué a mis farolitos y a las 12 también me tropecé con una palmeras que me recuerdan mucho a Caracas. Para mí la música es muy importante y dije “¿qué escucho?” y puse una canción de Rubén Blades que se llama ‘Parada’, que para mí es muy significativa y abracé mi palmera a las 12 de la noche.

-Esos momentos de introspección ¿pueden ser tan gratificantes como aquellos de máxima compañía?

-Debo confesar que he aprendido a estar sola, pero a sentirme plena estando sola, disfrutar de los momentos conmigo misma  y qué curioso que ese año lo pasé sola en ese lugar y al año siguiente estuve en el mismo lugar con cinco amigos.

Un día con Eloísa

 -¿Cómo es tu rutina diaria?

-Comienza con el desayuno de Martín, leemos un cuento siempre y me gusta llevarlo al colegio. En el trayecto vamos conversando  y después siempre trato de hacer ejercicios. Luego regreso a casa y trabajo en alguna de las escenas para mis clases, envío correos, leo guiones y en la tarde voy a buscar a Martín. En las noches voy a clases de Gimnasio para actores, una especie de entrenamiento que te hace sentir que estás en el escenario.  También tomo clases de improvisación, de acento. Voy al cine, salgo con los amigos, trato de bailar siempre, porque  es algo que me hace muy bien.

-¿Y cómo ha sido tu experiencia como alumna?

 -Para mí ha sido muy enriquecedor, porque desde que empecé a actuar he sentido que uno puede apoyarse en la intuición, pero también creo que la técnica es muy importante. Creo que el oficio del actor está muy valorado, pero desde el punto de vista de la fama y el reconocimiento, pero no tanto desde la artesanía del trabajo del actor.

 Alegre, positiva e intranquila

  – ¿Qué define tu personalidad?

– Siento que soy una persona muy alegre, positiva y con mucha energía. Tengo amigos en Caracas que me dicen El huracán y es verdad, tengo mucha energía. George Harris dice que el teatro me marcó, porque siempre cambio de escenografía, estoy en un lugar  y digo: ¿Y qué vamos a hacer ahora? , y él me dice “Nada, esto es lo que vamos a hacer”.

Maturén

Me gusta que se escuche lo que pienso, que la gente escuche mi punto de vista, uno lo expresa y luego negocia. Soy muy disciplinada, cuando se me mete algo en la cabeza voy por ello, es algo que me quedó de los años en el ballet y de mi abuela, que fue quien me crió. Ella era una persona muy rigurosa y muy disciplinada y me inculcó eso. Amo a mis amigos con todo mi corazón, me encanta reunirlos, hacer el lugar donde la gente viene a conversar, a bailar. Yo no puedo vivir sin bailar, está confirmado y lo digo sin ninguna pena. Me gusta la reunión, la fiesta y la alegría.

 -¿Te sentiste abrumada al entrar al set de “Liz en Septiembre” y ver personalidades de tanta trayectoria?

– Ellas eran unas princesas conmigo. Mimí tiene es una presencia de esas que tú dices “Ok, ¿qué hago?”. Me asusté, pero ella se portó excelente desde el día uno y me dijo algo que hasta hoy utilizo: “Mira al otro actor en los ojos siempre, cuando no tengas la respuesta a lo que estás haciendo, míralo, míralo a los ojos y ahí lo vas a encontrar”. Esa experiencia me cambió la vida. Fue difícil y traté de prepararme todo lo que pude en el marco de las circunstancias, porque tuvimos poco tiempo para preparar el personaje. Me pareció fascinante, el primer día que entré al set fue de una magnitud tan poderosa, que sentí que volví a nacer.

 ¿Quién detiene a Eloísa?

 -¿Qué sientes cuando escuchas “Quién puede detener el viento, quién”,  frase de la película “Libertador”?

 -¡Ahh… voy a llorar !…Es que ese momento de la película es tan absolutamente inspirador, al fin y al cabo es un hombre sobre un caballo, ante un río con 40 hombre detrás, pero para mí es la metáfora de la vida, cuando tienes una pasión, algo que enciende tu corazón, no importa el obstáculo que esté al frente, hay que mantener el foco, eso es lo que significa para mí ese momento. Desde el punto de vista histórico es fascinante imaginar que Simón Bolívar pudo haber estado en una situación como esa, pero para mí es muy representativo, porque en particular esa  película, -con el director Alberto Arvelo-, la viví muy  de cerca. Estuve desde el día que él por primera vez dijo: “Voy a hacer una película sobre Simón Bolívar”. Y fueron diez años de trabajo  intenso y esa frase resume el trabajo de lo que significó esa cinta, tiene tantos matices que me mueve.

 – Hay quien dice que tienes esa cualidad de desenvolverte cómodamente en una regia cena  o en una celebración muy informal, ¿qué es lo mejor de ambos mundos para ti?

– Creo que eso me define y tiene que ver con esa característica de mi personalidad, que es la curiosidad, la fascinación hacia lo que me es ajeno. Así, me sentí cómoda con la Reina de España, con la Reina Sofía al lado, yo decía “¿qué le dice uno a la Reina de España?”. Lo viví desde la fascinación  y comenzamos a hablar de sus nietas, me mostró en su celular las fotos de las infantas, y yo dije “Ok, esto está muy bien”. Pero me siento más identificada escuchando a Yordano con un grupo de amigos a todo volumen. Me gusta pasar por todo el abanico que te da la experiencia humana, puedo disfrutar con el mismo placer el pernil en la acera que el ‘foie-gras’ en la mesa de diecinueve cubiertos.

Palabra clave: agradecimiento

 – ¿El hecho de estar al frente como jefe de prensa  de una personalidad como Gustavo Dudamel, te da ahora mayores herramientas para manejar tu carrera artística?

– ¡Claro! Toda mi experiencia con Gustavo la veo ahora en perspectiva, con el tiempo, fue un infinito aprendizaje desde todo punto de vista y lo agradezco muchísimo porque realmente me abrió los puertas a un mundo, de esas cosas que uno más o menos se imagina, pero hasta que no estás allí no sabes de qué va. Yo viví todo el despegue, las primeras entrevistas, los primeros conciertos chiquiticos hasta los conciertos enormes, su primer concierto con la Filarmónica de Viena, con la Filarmónica de Berlín, momentos claves en su vida, los viví a través de él  y bueno es un aprendizaje maravilloso, y lo valoro muchísimo. Todo el tema de la prensa  ha sido un gran aprendizaje que me ha ayudado ahora a mí.

-¿Cuál fue el mayor aprendizaje que te dejó tu matrimonio con Gustavo Dudamel y qué te permitió permanecer de pie frente a la ruptura, que suele ser muy dolorosa?

– Creo que una de las cosas que más fortaleza me dio fue pensar en la gente que se separa, cuando se divorcia,  que empiezan a ver todo lo negativo y lo que no funcionó. Hice exactamente lo contrario. La separación de Gustavo fue desde lo positivo, nos separamos desde la amistad. Una mañana nos sentamos y mira esto vamos a traerlo acá. Lo único que hice fue agradecer, darle gracias a la vida por haberme dado esta oportunidad, por haber compartido todos estos momentos extraordinarios de un ser humano que va a formar parte de la historia de la música. La palabra clave, el agradecimiento.

Las armas de Eloísa

¿Cuáles son tus armas de seducción?

  • A mí me enamora es la cabeza, la personalidad, la inteligencia, el humor, una gente que te haga reír.

 Esas serían las armas del chico, ¿y las tuyas?

  • Es que yo también las uso, a mí me seduce lo que yo aplico.

-En definitiva, ¿cuáles  características debe tener el ‘Príncipe azul’ que quiera conquistar tu corazón?  

-Recientemente dije ”soy una persona muy sencilla, solamente necesito tres cosas” y se lo conté a Mimí y ella me decía “nunca digas eso en voz alta, parece una fórmula” (risas). Primero, me gustan los hombres que aman la poesía, pero no es que les guste la poesía, no, tienen que amarla como yo. Segundo tienen que amar bailar porque eso es una característica que abarca muchas cosas en la vida, y tres, tienen que adorar la gastronomía, es decir, tiene que tener ese gusto, no solamente por comer, sino por los sabores, por la exploración y la curiosidad del tema gastronómico. Entonces Mimí me dice: “pero eso es una ridiculez chica”  y  yo le digo “no”, porque encontrar un poeta que baile tiene que ser una cosa  muy muy particular, parece una tontería pero no lo es (risas).

– ¿Sueñas con alguna estrella en el Paseo de la fama de Hollywood que diga Eloísa “Buenola” Maturén?

-Sí, claro que sí, ¡por supuesto que sí !

MaturénMás de su personalidad

Mi mayor orgullo es… Martín.

Me molesta… la impuntualidad.

Si me defino en una palabra diría que soy… Apasionada.

Me inspira… Un atardecer.

Caracas es… Mi hogar.

Pequeños placeres de Eloísa

Una película: Lo que el viento se llevó.

Un libro: Edición de poemas completos de Jorge Luis Borges.

Una revista: Gatopardo.

Un plato: Linguini con trufas.

Un restaurant: En Caracas, Alto de Carlos García.

Un destino inolvidable: Ciudad de México.

Una canción: Aguas de marzo de Tom Jobim.

Un diseñador: Carolina Herrera.

Una fantasía intelectual: Escribir un libro.

Una fantasía erótica confesable: Pasar una noche en algunos de esos cayos desérticos de Los Roques.

Pinceladas de vida

“Mi mamá sigue viviendo en Venezuela, es licenciada en artes y mi padre es ingeniero y vive en España. Mi hermano, Manuel Maturén, fue mi cómplice de infancia. Con él comparto mi amor por el cine”.

“Crecí con mi hermano en Parque Central, era fascinante, un día nos metíamos en el Museo de Arte Contemporáneo, el otro en el Museo del Teclado, en el Museo de Los Niños, la Plaza de Los Museos, el Teresa Carreño y el Ateneo de Caracas. Ese fue mi parque de juegos”.

“La danza clásica es muy rigurosa. A mí se me cayeron todas las uñas de los pies y desde el punto de vista técnico todo debe ser muy preciso. Yo siempre fui muy correcta, en el ballet me decían `La Canciller´, pero con la actuación ahora estoy tumbando esos muros”.

“Mi hijo Martín es mi compañero y ha sido un gran maestro en mi vida”.

Agradecimiento especial @jogre_wc Brainstorm Solutions

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