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El legado de Nelson Mandela

Resulta imposible hablar del siglo XX sin mencionarlo. Su lucha por la igualdad y la libertad, pero sobre todo su capacidad para propiciar la unión de una nación gravemente dividida, hablan de un ser humano excepcional

Escribe ALEJANDRO CELEDÓN MENDOZA
Fotografía AGENCIA AFP

Educado para ser jefe del clan de los Tembu, Nelson Rolihlahla Mandela salió de Qunu, la aldea que lo vio nacer un 18 de julio de 1918, para cambiar la historia de toda una nación y dejar su huella en el resto del mundo. Rebelde desde sus años de bachiller, estudió Derecho y fundó el primer bufete de abogados de raza negra en su país. En 1948 se radicaliza cuando se oficializa la discriminación y segregación racial en Sudáfrica, lo que se conoció como el Apartheid, entramado legal iniciado en 1913 que dividió al país por razas y prohibía la mezcla entre ellas. La población negra llevó la peor parte, fueron despojados de sus tierras mientras que los blancos acapararon todo el poder político y económico.

Tras unirse en 1942 al Congreso Nacional Africano (CNA), formado en 1912 para luchar por los derechos de la población negra, Mandela recorrió el país promoviendo actos de desobediencia civil, incluyendo varias acciones violentas hasta que fue arrestado. “Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y, si es necesario, por el que estoy dispuesto a morir”. Estas palabras las dijo ante un tribunal que lo juzgaba por alta traición y tan certeras fueron que lo llevaron a la cárcel por 27 años.

En esta celda permaneció recluído durante 27 años
En esta celda permaneció recluído durante 27 años

A pesar de que el entonces gobierno de Sudáfrica lo consideraba un terrorista, la comunidad internacional orquestó una campaña en su apoyo que rindió frutos el 11 de febrero de 1990, día en que Mandela, el preso 466/64, salió en libertad. Los ojos del mundo se volcaron sobre este valiente personaje. El periodista británico John Carlin, autor del libro Playing the Enemy que años más tarde inspiraría la película Invictus, tuvo la oportunidad de estar en la primera rueda de prensa que ofreció tras su liberación y así lo recordó hace 3 años para el diario español El País:

“Eran las 7 de la mañana y estábamos en un jardín precioso en casa del arzobispo Tutu. Ahí lo vi de cerca e incluso le hice una pregunta. Inmediatamente supe que estaba en la presencia del líder político más importante que iba a conocer en mi vida. No sabíamos cómo estaba física ni mentalmente. Sospechábamos que era imposible que estuviera a la altura de ese monumento que se había construido a su alrededor; y lo increíble es cómo superó las expectativas en cuanto a presencia, carisma, encanto y lucidez”.

Carlin compartiría a partir de ese momento muchos otros al lado de Mandela lo que le permitió conocerlo en profundidad, incluso como ser humano: “Es fantásticamente coherente. Como todos los políticos tiene su discurso y como todos, muy bonito. Pero siempre lo ha mantenido, también en su vida privada alejada de las cámaras. Tengo montones de anécdotas que demuestran ese respeto con una azafata en un avión o con una camarera en un hotel. Da igual que esté con la reina de Inglaterra o con cualquiera; trata a la gente con igual elegancia, cortesía y respeto”. Esta coherencia entre su decir y su accionar es lo que ha convertido a Mandela en una leyenda política viva.

Mandela el símbolo

nelson mandela 1

Desde su salida de la cárcel “Madiba” (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela que significa abuelo venerable), como se le conocen en Sudáfrica, apostó para su país por una salida política libre de rencores, eligió tender una mano a la minoría blanca que lo había encarcelado para conducir a su país a una transición histórica. En abril de 1994 y tras ganar las elecciones se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Llegado el momento se retiró del poder pero sin abandonar la lucha por causas nobles como la erradicación del SIDA y la pobreza en África. También, gracias a su experiencia, sirvió como mediador en los conflictos de naciones hermanas como Angola y la República Democrática del Congo. Venerado por miles de personas en el mundo y admirado por mandatarios y líderes de varias naciones, se convirtió en un símbolo de lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad. Mandela ha recibido más de 250 premios a todos los niveles entre los que destaca el Nobel de la Paz de 1993 y la declaración en 2009 de la Organización de las Naciones Unidas estableciendo el 18 de julio como su Día Internacional.

Durante su reclusión en 2013 en un hospital de Pretoria por presentar problemas de salud, su familia recibió innumerables muestras de afecto provenientes de líderes y personas comunes de todo el mundo. Mandela partió de este mundo el 5 de diciembre de ese mismo año en Johannesburgo, Sudáfrica. Su vida y legado lo hicieron, con toda razón, inmortal aunque él, en su sabiduría, dejó ver hace algunos años que estaba más que preparado para su desaparición física. “La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz”, dijo “Madiba”.

Invictus

Estrenada con todo éxito en 2009, esta cinta dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon se basó en el libro del periodista John Carlin, Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game That Changed a Nation, (en castellano titulado El factor humano). La película narra como el entonces presidente Nelson Mandela utilizó la Copa Mundial de Rugby de 1995, organizada en ese país tras el desmantelamiento del apartheid, para sellar o procurar la paz en la nación africana. Su título, Invictus, fue tomado del poema del mismo nombre, escrito por el inglés William Ernest Henley (1849–1903), que Mandela tuvo escrito en una hoja de papel y que le ayudó a sobrellevar su encarcelamiento. Los últimos cuatro versos dicen:

No importa que tan estrecho sea el portal,

que tan cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino;     

soy el capitán de mi alma.

 Invictus (para recuadro)

Personas de todo el mundo han manifestado sus buenos deseos por la salud del lider africano

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